Cómo nació Chiflú y nuestra filosofía

Hola, soy Noelia. Soy fundadora y presidenta de la asociación y madre de un increíble niño de 9 años. Soy Educadora Social y especialista en Comunicación Familiar. Fundé Chiflú en el año 2016 y la idea nació de mi inquietud personal como madre. Poco a poco ha ido creciendo y transformándose en un gran abanico de proyectos relacionados con la comunicación familiar y otros entornos. Al principio estaba dirigido a niños pero el mensaje empezó a llegar más lejos, jóvenes, adultos y tercera edad.

En realidad todo empezó el día que me dijeron que mi hijo tendería a ocultarme cosas por miedo a decepcionarme, enfadarme o entristecerme. Sí, es algo natural y nos pasa a todos, aunque no por ello, debía restarle importancia y permanecer inactiva. Y entonces comprendí que era yo, como madre, la que debía enseñarle a mi hijo lo mismo que me enseñaron mis padres a mi:

– Que debemos encontrar una persona de confianza y acudir a ella cuando sentimos que se nos cae el mundo encima.

 Que todos nos equivocamos. Que no hay que juzgar sino buscar juntos una solución.

– Que llorar no tiene nada de malo sino que permite liberar el dolor.

– Que reír es una de las formas más asombrosas y eficaces de sacar lo bueno de cada uno.

– Que la comunicación, saber escuchar y la empatía son la puerta de entrada al mundo.

Y ahí empezaron mis ganas de compartir estos importantes mensajes con el resto del mundo….

Después de tres años, CHIFLÚ se convierte en ASOCIACIÓN CHIFLÚ – COMUNICACIÓN FAMILIAR y esperamos que pronto forméis parte de esta gran familia, un equipo que comparte los valores necesarios para hacer realidad los proyectos de la asociación.

Nuestra filosofía

Relajarse, resolver y llegar a acuerdos . Esa es nuestra filosofía.

LTKM (Loosen The Knot Method) que significa “Aflojar El Nudo” es la base de todos nuestros proyectos. Si lo que queremos es deshacer un nudo pero tiramos fuerte de él y lo tensamos, conseguiremos el efecto contrario al deseado. Si, por otro lado, optamos por aflojarlo, será mucho más práctico a la hora de deshacerlo. La misma lógica es aplicable a las relaciones.

Conservar la calma y mantener la mente despejada cuando nos encontramos en un momento tenso es a veces muy complicado. Aprender a realizar ese “STOP” cuando vemos que las emociones empiezan a proyectarse de forma negativa, es lo que nos ayudará a comunicarnos de forma efectiva.

Los conflictos pueden producirse en cualquier ámbito de nuestras vidas: laboral, escolar, familiar y social. No importa dónde ni con quién; cuando la comunicación se deteriora, sólo entonces empezamos a alejarnos de las posibles soluciones. Dejamos de escuchar, y por lo tanto, perdemos la capacidad de empatía y de encontrar una comprensión mutua.

En Chiflú hemos comprobado que el porcentaje de conflictos resueltos es considerablemente más alto tras disminuir “la tensión” entre los implicados. Cuando focalizamos toda nuestra atención en el problema, perdemos la capacidad de ver más allá. La presión que a veces ejercemos sobre las personas relacionadas con el conflicto es tan significativa que disminuye su capacidad de reflexión a la hora de buscar opciones y soluciones.

Hacer el “STOP”, desconectar, respirar y relajarse e incluso reír, aún existiendo el problema, es el primer paso a una comunicación fluida basada en el respeto y, a veces, sólo con este primer paso, ya tenemos la mitad del camino recorrido.